En noches serenas vi andar, ya despierto,
al borde de alguna quimera vacía,
el color opaco de la voz del tiempo
volando en su sombra, azul y ficticia.
Y asumí en la calle un sonido incierto:
veleidad extraña, corona de ausencias,
soledad eterna de todos los puertos,
y allí, en las entrañas, clavo de impotencias.
Cruda faz, mentira, de momentos negros.
Timón de mi barca, pasión marinera,
que de pronto encuentra su ritmo siniestro.
Y así, como el ave, su nido deshecho,
reconstruye el sueño, luz aventurera,
-recibe sin pena, cada desencuentro-

No hay comentarios.:
Publicar un comentario