Dime ¡Ho Dios! hasta que inasible altura
debo ascender para obtener tu gracia.
¡Es tan breve y tan grande la distancia
del pobre devenir de mi estatura!
Que al liberar mi alma en tal oscura
fuente de desamor y de falacia,
solo quiero tu paz ¡Dame constancia!
Para alcanzarte ¡Ho Dios! ¡Dame bravura!
Que al elevar cansada mi mirada,
hacia tu cielo azul y luminoso,
halle el sitio ideal a mi reposo.
Que al hundirme en las sombras, liberada,
sea la vida un sueño silencioso,
sea la muerte un vuelo esplendoroso.

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