martes, 19 de abril de 2016

TANTO ESPERAR...


Tanto esperar tu sombra anochecida,
junto a las rosas del primer instante,
cuando torpe, quizás , o enternecida,
no dudé mi cuerpo en entregarte.

Tanto esperar, amor, tu sombra erguida,
vengo a morir y muero de esperarte.
Que viene a ser la espera mi agonía
y la muerte, este modo de adorarte.

Tengo surcos de penas en mi cara.
¡Extranjero de mí ! ¡Luz extraña!
Espejo en cuya luna me mirara.

Una selva de sombras, una montaña,
de sangre, piel y huesos, nos separa
y diluye mi espera en la mañana.

LA DIMENSIÓN DEL AMOR


Para sentirte asi, como te siento
y Para Amarte Así, como te amo.
¡Ha Sido tan pequeño mi reclamo!
¡Ha Sido tan énorme mi tormento!

Ja Sido tan veloz el Crecimiento
of this grito de amor, con que te llamo,
Que en gemidos y risas me derramo,
En Una inundación de sentimientos.

Cada Parte de mi, yo te concedo:
Las yemas de los dedos, ESTOS huesos
y mis labios, Que estallan en tus besos.

Voy a tu piel ya tu carne con denuedo,
S í, amanecer Cada, Un río Espeso
Donde palpita todo mi Universo.

SUPERVIVENCIA



Todo, en silencio, Dentro De Mi Se Mueve.
Mil recuerdos, un dolor, una Esperanza,
Tres rencores, Una lágrima de nieve.
Y, en el penar constante, Llega y se Afianza,
La Certeza, Que Siempre me PROMUEVE
al delirio de Que Ya todo No Alcanza ,
Y Que algo, Es Nada Más Que cuatro o nueve.
Es imposible ceder. Duerme o se cansa.
Camina, se angustia, muere o permanece.
Sentido, calmo, desmemoriado, abyecto.
Como fruto irreal, fin o Proyecto,
Detiene, un dia, su alma, el gran Sujeto,
ante la Flor Blanca Que, leal, Florece;
ante el Débil Manto Negro Que perece.

SILENCIO Y MOVIMIENTO


Voy junto a ti, silencio y movimiento,
en esta hora en que la piel perdura,
renovando la dulce arquitectura,
en el gesto, que estalla en el aliento.
Y, se interna, paciente, en el intento,
aventado a un destello de ternura.
Silencio que se nutre con la hondura,
de elevarse en el cuerpo, como el viento.
Eterno movimiento prodigioso
que late, en el torrente generoso,
por la cálida sangre estremecida.
He de ir, como un ala distraída,
con mis labios, ardiendo, voluptuosos,
a recorrer tu cuerpo dadivoso.