martes, 19 de abril de 2016

TANTO ESPERAR...


Tanto esperar tu sombra anochecida,
junto a las rosas del primer instante,
cuando torpe, quizás , o enternecida,
no dudé mi cuerpo en entregarte.

Tanto esperar, amor, tu sombra erguida,
vengo a morir y muero de esperarte.
Que viene a ser la espera mi agonía
y la muerte, este modo de adorarte.

Tengo surcos de penas en mi cara.
¡Extranjero de mí ! ¡Luz extraña!
Espejo en cuya luna me mirara.

Una selva de sombras, una montaña,
de sangre, piel y huesos, nos separa
y diluye mi espera en la mañana.

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