O Grito, de Edvard Munch – arte expressionista
Para olvidar tu nombre bastaba con un grito
que fuera como el rayo a quebrarme la voz.
Un gesto que cayera, borrascoso, imprevisto
y hundiera en el quebranto mi pecado de amor.
Para olvidar tu cuerpo bastaba lo fortuito.
Pero la tarde puso mi verso en tu camino,
y desde entonces vago, en loco remolino,
por tu perfil altivo, que escalo con mi rito.
Para olvidar tu beso bastaba con la muerte.
-morir hubiese sido un lento olvido frío-
Para olvidar tu aliento sobraban los sonidos.
Para olvidar tu paso, bastaba con no verte;
para arrojar al verso: la fiebre y el vacío.
Para dejar de amarte… bastaba un alarido.

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