sábado, 3 de diciembre de 2016

ERAMOS...







Eramos la punta de una espada.
Eramos el radiante sol altivo.
Eramos los olores fugitivos,
y el eterno fluir de la cascada.

Eramos el otoño sensitivo,
la flor, entre las flores desmayada .
Eramos grito, canto y campanada.
Eramos lo remoto y lo furtivo,

de los trenes que parten, del olvido,
del desértico anden descolorido.
Eramos la tristeza del instante.

lo marginal, alegre e inconstante,
la fecunda riqueza del sonido.
Eramos la llama de lo vívido.

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