Quienes de envidia se quedaron ciegos,
y en su faena de odio mal habido,
pusieron las palabras sobre el fuego
y con mentiras construyeron nidos.
Quienes se abaten en furor impío.
Quienes temen de tí, tanta bravura.
Quienes de tu firmeza alertan frío,
Y ven en vos, cual mal que se apresura,
A la peor e ignota cruel figura.
Y a pesar del estrago padecido
se niegan a creer en la fortuna
De gozar del caudal de tu ventura
Esa que nos alberga en tal sentido
Que nos hace brilla en noche oscura.
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