Quiero decirle al mundo mi congoja,
y el llanto de mi altura disgregada.
¡Como mi humanidad sufre y se arroja,
sola, sentida, triste y humillada!
Me vence, me derrota, me bosqueja,
me estremece de horror, decepcionada.
No escucha ni ve mi honda queja
y en la queja me quedo, desterrada.
Pero ¡Amiga del sol! me recupero:
suelto amarras, ingiero mi alimento,
y, sobrepuesta ya, a tanto tormento.
puedo erguirme y andar, con paso austero.
Renacida en mí ¡Soy como el viento!
Que resurge con brusco movimiento.
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